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En la tarde del 22 de septiembre, la tragedia cruzó fronteras: las autoridades mexicanas confirmaron el hallazgo de dos cuerpos con signos de tortura, pertenecientes a los artistas colombianos Bayron Sánchez y Jorge Luis Herrera, conocidos en el mundo del entretenimiento urbano como B-King y Regio Clown. Ambos habían sido reportados como desaparecidos desde el martes 16 en Ciudad de México.
El crimen estremeció no solo a la comunidad artística en Colombia y México, sino también a las cancillerías de ambos países, que de inmediato activaron protocolos conjuntos para esclarecer los hechos y dar con los responsables.
Los últimos pasos: del gimnasio al silencio
Según las pesquisas, los jóvenes artistas fueron vistos por última vez saliendo de un gimnasio Smart Fit en Polanco, Miguel Hidalgo, uno de los sectores más exclusivos de la capital mexicana. Allí, Herrera (Regio Clown) habría concertado un encuentro con un individuo conocido bajo el alias de “El Comandante”, en el Estado de México.
Las pruebas más reveladoras llegaron a través de los chats de WhatsApp de Jorge Luis Herrera, publicados por el medio mexicano C4 en Alerta. En su última conversación con su pareja sentimental, Herrera expresó su desconfianza: “no confío en nadie”. Poco después, aseguró que compartiría su ubicación en tiempo real “para que estuviera pendiente”. Fue el último rastro digital antes de que ambos desaparecieran.
Las autoridades mexicanas confirmaron que los cuerpos hallados presentaban claros signos de tortura, lo que apunta a un crimen planeado y con tintes de ajuste de cuentas. Sin embargo, aún no se ha determinado si detrás de la brutal ejecución hay vínculos con el crimen organizado que azota a Ciudad de México.
Impacto en Colombia y México
La noticia sacudió a la opinión pública colombiana, que en los últimos años ha sido testigo del aumento de casos de connacionales asesinados en el extranjero bajo circunstancias violentas. En México, en tanto, el hallazgo se suma a la larga lista de homicidios atribuidos a disputas criminales y a la vulnerabilidad de artistas y migrantes frente a redes ilegales.
El caso de B-King y Regio Clown revive el debate sobre la seguridad de los colombianos que desarrollan proyectos culturales y laborales fuera del país, en medio de contextos donde el crimen organizado marca la agenda social y política.
Las gestiones diplomáticas y la reacción de Gustavo Petro
El presidente colombiano Gustavo Petro se pronunció con firmeza tras conocerse el doble homicidio. En declaraciones públicas, calificó el hecho como un crimen atroz que no puede quedar en la impunidad y ordenó a la Cancillería intensificar las gestiones ante el gobierno mexicano.
“Estamos frente a un acto de violencia que enluta a dos familias colombianas y a todo un país. He dado instrucciones precisas a nuestra Cancillería para que se priorice el caso y se brinden todas las garantías a las familias de las víctimas. Asimismo, he solicitado comunicación directa con la presidenta de México para conocer de primera mano el avance en la investigación y las acciones para dar con los responsables”, afirmó Petro.
Fuentes de la Casa de Nariño confirmaron que el mandatario pidió a su equipo diplomático acompañar los procesos judiciales en México y garantizar apoyo consular a los familiares de Sánchez y Herrera.
Este pronunciamiento agrega una capa política al caso, elevándolo de una tragedia individual a un asunto de Estado y de relaciones bilaterales. Para Bogotá, el asesinato de sus ciudadanos en el extranjero exige respuestas rápidas y contundentes, y para Ciudad de México representa un reto en la lucha contra el crimen organizado y la protección a los extranjeros en su territorio.
El eco del crimen y las preguntas sin respuesta
Mientras los familiares de B-King y Regio Clown claman por justicia, el caso deja al descubierto varias preguntas incómodas:
– ¿Quién es realmente “El Comandante” y qué vínculos mantiene con redes criminales en México?
– ¿Qué motivó la cita que terminó en tragedia?
– ¿Hubo negligencia en la atención temprana de la desaparición reportada desde el 16 de septiembre?
El caso también prende las alarmas en el mundo artístico. No es la primera vez que cantantes, DJs o creadores vinculados a la música urbana terminan enredados en escenarios de violencia al buscar oportunidades fuera de sus países.
La tragedia detrás del espectáculo
El asesinato de los dos artistas colombianos no solo golpea a sus familias y a la escena musical, sino que también refleja la realidad de cientos de migrantes que se mueven entre fronteras en busca de oportunidades y terminan expuestos a contextos criminales más amplios.
La respuesta del presidente Petro y la presión ejercida sobre el gobierno mexicano marcarán la ruta de lo que viene. Por ahora, la historia de B-King y Regio Clown se suma a la larga crónica roja de una región donde la música y el crimen se cruzan con demasiada frecuencia.
En Ciudad de México y Bogotá, la investigación continúa. Pero mientras tanto, dos nombres más quedan grabados en la lista de víctimas que nunca debieron serlo: Bayron Sánchez y Jorge Luis Herrera.