Redacción Economía y Política
La inestabilidad política volvió a golpear el corazón financiero de Europa. Este lunes, los principales índices bursátiles de Francia y el euro sufrieron fuertes caídas tras la sorpresiva renuncia del primer ministro Sébastien Lecornu, quien abandonó el cargo apenas 27 días después de haber sido nombrado.
El anuncio, confirmado por el Palacio del Elíseo en la mañana, tomó por sorpresa a los mercados y reavivó las dudas sobre la capacidad del presidente Emmanuel Macron para sostener la gobernabilidad en medio de una crisis política que se agrava.
La reacción fue inmediata. El euro se depreció un 0,7 %, cayendo a 1,1665 dólares, su nivel más bajo en tres semanas, mientras los inversores buscaron refugio en activos más seguros como los bonos alemanes y el dólar estadounidense. El índice paneuropeo STOXX 600 retrocedió un 0,4 %, afectado principalmente por las acciones del sector financiero y energético. En Alemania, el DAX bajó un 0,2 %, mientras que el CAC 40 de París encabezó las pérdidas en Europa con una caída del 2 %, su peor desempeño diario en más de tres meses, según datos de Reuters.
Los bancos, los más golpeados
El nerviosismo se concentró en el sector bancario francés, que reaccionó con fuertes ventas ante la incertidumbre política. Las acciones de BNP Paribas, Société Générale y Crédit Agricole cayeron entre 4 % y 5 %, arrastrando al resto del sistema financiero europeo.
“Los mercados están reaccionando más al vacío político que a los fundamentos económicos”, explicó a Bloomberg la analista de mercados europeos Claire Joubert. “La dimisión de Lecornu en este momento envía una señal de fragilidad institucional que los inversores no esperaban, sobre todo con el BCE manteniendo una política monetaria restrictiva”.
La caída también se extendió a las empresas de mediana capitalización, cuyos valores descendieron un 3 %, su peor jornada desde abril. Analistas de Barclays apuntaron que esta contracción refleja la creciente preocupación por la posible paralización de proyectos de inversión pública y la demora en la ejecución de contratos estatales, que dependen de la aprobación del Parlamento francés.
Efecto contagio en la eurozona
La incertidumbre en París repercutió en toda la eurozona. Los bonos soberanos de Francia registraron una leve subida en sus rendimientos —el diferencial con el bono alemán a 10 años se amplió a 78 puntos básicos—, un nivel que no se veía desde el inicio del conflicto en Ucrania.
“El riesgo político francés vuelve a cotizar”, señaló en una nota el banco ING. “El mercado teme que la dimisión del primer ministro sea solo el preludio de un reacomodo más profundo en el gobierno de Macron, con implicaciones fiscales y presupuestarias que podrían afectar el equilibrio de la eurozona”.
El Banco Central Europeo (BCE) aún no se ha pronunciado oficialmente sobre la volatilidad de la jornada, aunque funcionarios en Fráncfort consultados por Financial Times indicaron que “siguen de cerca la situación”.
Mientras tanto, el euro acumuló su cuarta sesión consecutiva a la baja, presionado por la fortaleza del dólar y el aumento de la aversión al riesgo.
Un golpe político en un momento crítico
La salida de Lecornu representa un nuevo revés para Macron, que atraviesa uno de los momentos más difíciles de su mandato. La falta de mayoría parlamentaria, los enfrentamientos con la oposición y las crecientes protestas sociales por las reformas económicas han debilitado su margen de maniobra.
Fuentes cercanas al Elíseo citadas por Le Monde señalaron que el presidente estaría considerando una reorganización completa del gabinete, en busca de una figura “más conciliadora” con los bloques centristas y de derecha moderada. Sin embargo, los mercados interpretaron la noticia como una señal de inestabilidad prolongada.
“Los inversores internacionales están castigando la incertidumbre política”, comentó Jean-Paul Duret, economista de Société Générale. “Cada cambio de primer ministro en Francia implica un reacomodo burocrático y presupuestario que puede retrasar decisiones clave sobre gasto público, deuda y subsidios”.
El espejo de la confianza europea
La crisis francesa llega en un momento de debilidad general para la economía europea. Con la inflación aún por encima del objetivo del BCE y el crecimiento desacelerándose en Alemania e Italia, los inversores temen que el estancamiento político en París frene cualquier intento de recuperación coordinada en la región.
“El motor político de Europa se está gripando”, resumió en una columna el analista financiero Javier Blas. “Francia, tradicionalmente un pilar de estabilidad, hoy se convierte en el epicentro de la incertidumbre. Y cuando París tiembla, Bruselas siente el eco”.
Perspectiva a corto plazo
A corto plazo, los analistas prevén que la volatilidad continúe. El euro podría mantenerse bajo presión hasta que se despeje el panorama político. Los inversores estarán atentos al nombramiento del nuevo primer ministro y a la respuesta de los socios europeos ante la crisis.
Mientras tanto, el mercado parisino afronta una semana decisiva. Si el CAC 40 no logra recuperar terreno, podría acumular su peor desempeño mensual del año, arrastrando al resto de los índices de la región.
Por ahora, la consigna en los mercados es clara: Francia se ha convertido en el nuevo foco de riesgo político de Europa, y los inversores están ajustando posiciones ante un escenario en el que la incertidumbre pesa más que los fundamentos.
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