Redacción Economía y Negocios
Bogotá. Mientras América Latina sigue luchando por atraer inversión extranjera en medio de un contexto global incierto, Colombia empieza a destacarse como un nuevo laboratorio de inversión verde y sostenible, impulsado por una combinación poco habitual: una política fiscal más responsable, incentivos ambientales de última generación y una creciente presión internacional por financiar proyectos de descarbonización.
El país cerró el primer semestre de 2025 con un incremento del 18 % en inversión extranjera directa (IED) destinada a energías renovables, transporte limpio y agricultura sostenible, según cifras de la ANDI y el Banco de la República. Pero lo más relevante no son los números, sino los nombres detrás del capital: fondos europeos como Triodos (Países Bajos), Schroders (Reino Unido) y el Fondo Verde de la Unión Europea ya están financiando proyectos piloto en los Llanos, el Caribe y la región Andina.
El programa “Verde Colombia 2030”, que combina créditos fiscales, subsidios para innovación rural y compromisos de carbono verificables, busca convertir al país en un hub de finanzas sostenibles para América Latina.
Según la economista ambiental española María del Prado Martínez, asesora de la CEPAL, “Colombia podría convertirse en la puerta de entrada para el capital verde europeo si mantiene la estabilidad normativa y la seguridad jurídica que ha mostrado en 2025. La clave será que la política ambiental siga ligada a la productividad y no al discurso ideológico”.
Los expertos apuntan a que esta estrategia —poco divulgada en la prensa nacional— podría generar más de 150 000 empleos verdes directos en el próximo bienio y consolidar a Colombia como líder regional en certificaciones de sostenibilidad, superando a Chile y México en volumen de proyectos en ejecución.
Sin embargo, analistas advierten que el éxito dependerá del control sobre la corrupción en licencias ambientales y de la capacidad del gobierno de garantizar que los recursos lleguen efectivamente a comunidades locales.
“Si Colombia logra unir transparencia con innovación, podría ser el caso más interesante de transición verde del continente”, afirmó el economista alemán Kurt Weiss, de la Universidad de Bonn.