Redacción Energía y Medio Ambiente
Bogotá. En un paso considerado histórico para la política energética del país, Colombia lanzó su primera subasta de contratos de energía renovable con una duración de 15 años, una medida que busca acelerar la transición energética y reducir la dependencia de combustibles fósiles.
La subasta está diseñada para atraer inversión privada en proyectos solares, eólicos y otras fuentes limpias, ofreciendo estabilidad a largo plazo a los desarrolladores. Para el gobierno, se trata de una señal clara de compromiso con la descarbonización de la economía.
Funcionarios del sector energético destacan que los contratos de largo plazo reducen el riesgo financiero y hacen más atractivos los proyectos en regiones con alto potencial renovable, como La Guajira. Al mismo tiempo, se espera que la iniciativa contribuya a la seguridad energética y a la reducción de emisiones.
Sin embargo, el proceso no está exento de desafíos. Comunidades locales han expresado preocupaciones sobre el impacto social y ambiental de algunos proyectos, mientras que expertos advierten sobre la necesidad de fortalecer la infraestructura de transmisión.
La subasta es vista como una prueba clave para la estrategia energética del gobierno Petro, que ha prometido una transición “justa” que combine crecimiento económico, sostenibilidad y equidad social.