Corresponsal Internacional – Redacción Mundo
El desborde de Trump: tiempo, tono y tensiones
La jornada del 23 de septiembre en la Asamblea General de la ONU quedará marcada por el discurso del presidente estadounidense Donald Trump, quien, sin respetar los límites de tiempo ni las normas de cortesía diplomática, se extendió por más de una hora en una intervención que combinó autoelogios, amenazas veladas y negacionismo climático. Según reportes de The Guardian y Le Monde, Trump afirmó que “la ONU ha fracasado en siete guerras que yo sí terminé”, y negó la existencia del calentamiento global, calificándolo como “una narrativa para debilitar a las potencias productivas”.
Su tono beligerante incluyó referencias a la guerra en Gaza, donde justificó el respaldo militar a Israel como “defensa legítima contra el terrorismo islámico”, sin mencionar las más de 65.000 muertes palestinas reportadas por la ONU desde octubre de 2023. La delegación anfitriona, visiblemente incómoda, no intervino para limitar el tiempo ni moderar el contenido, lo que generó críticas de diplomáticos europeos y latinoamericanos. El presidente francés Emmanuel Macron, en un gesto que enfureció a Tel Aviv, reconoció formalmente al Estado de Palestina como respuesta a lo que llamó “una ofensiva desproporcionada y genocida”.
Petro: denuncia, propuesta y ruptura
Mas tarde , el presidente colombiano Gustavo Petro tomó la palabra en lo que sería su último discurso ante la ONU como jefe de Estado. Su intervención, cargada de simbolismo y confrontación, denunció el genocidio en Gaza, la complicidad de las potencias occidentales y la inoperancia del Consejo de Seguridad. “La diplomacia ya acabó su papel. No es cierto que podamos seguir hablando mientras cada segundo cae un misil sobre bebés inocentes”, afirmó Petro.
La propuesta más audaz fue la creación de un “ejército internacional de salvación”, votado por la Asamblea General y no sujeto al veto de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad. Este ejército tendría como primera misión detener el genocidio en Gaza y proteger la vida del pueblo palestino. Petro llamó a los países del Sur Global, especialmente de Asia y América Latina, a unir fuerzas militares y políticas para esta causa.
La reacción de la delegación estadounidense fue inmediata: abandonaron el recinto apenas Petro mencionó a Trump como responsable de bombardeos en el Caribe que, según él, deben investigarse como crímenes internacionales. La prensa internacional, desde Reuters hasta Al Jazeera, calificó el discurso como “el más radical de un líder latinoamericano en la ONU en décadas”.
Palestina: entre el reconocimiento y el cerco
El reconocimiento del Estado palestino por parte de Francia, Reino Unido, Canadá, Australia y Portugal marcó un giro diplomático que dejó a Netanyahu cada vez más aislado. La Corte Penal Internacional emitió una orden de arresto contra el primer ministro israelí por crímenes de guerra y genocidio, lo que limita sus movimientos internacionales.
Expertos como Navi Pillay, ex comisionada de derechos humanos de la ONU, afirmaron que “Israel ha cometido cuatro de los cinco actos genocidas definidos por la Convención de 1948”. La Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU compartió pruebas con la CPI y pidió que se actúe sin dilación.
El presidente chileno Gabriel Boric, en su intervención, fue contundente: “No quiero ver a Netanyahu destrozado por un misil, quiero verlo enfrentando a un tribunal de justicia internacional”. La presión diplomática se intensifica, mientras la situación humanitaria en Gaza se deteriora con hambruna, desplazamientos masivos y bombardeos diarios.
Indonesia y el respaldo global a la propuesta de Petro
El presidente de Indonesia, Prabowo Subianto, sostuvo una reunión bilateral con António Guterres, secretario general de la ONU, en la que expresó su disposición a enviar tropas de paz a Gaza si se logra un alto al fuego. Indonesia, con experiencia en misiones humanitarias, se perfila como uno de los países clave para materializar la propuesta de Petro.
Otros líderes del Sur Global, como Lula da Silva y Cyril Ramaphosa, han respaldado la idea de una fuerza internacional no subordinada a los intereses de la OTAN ni al veto de las potencias. La canciller colombiana Rosa Villavicencio confirmó que Colombia liderará la articulación diplomática de esta iniciativa en su próximo rol como miembro no permanente del Consejo de Seguridad en 2026.
La prensa colombiana: entre el respaldo y la tormenta
La cobertura nacional del discurso de Petro estuvo marcada por la polarización. El Tiempo y El Espectador destacaron la propuesta de fuerza internacional como “una apuesta audaz por la paz global”, mientras que Semana y El País se centraron en las críticas al tono confrontacional y la supuesta defensa del Tren de Aragua.
La delegación colombiana, compuesta por ministros, senadores y líderes sociales, acompañó al mandatario en reuniones paralelas con congresistas demócratas y representantes de la ONU. El vicecanciller Mauricio Jaramillo defendió la postura colombiana como “una ruptura necesaria con el unilateralismo y la hipocresía diplomática”.
Analistas como Laura Gil y Ariel Ávila coincidieron en que Petro ha logrado posicionar a Colombia como un actor relevante en la diplomacia global, aunque advierten que el tono beligerante puede dificultar alianzas estratégicas con Estados Unidos y la Unión Europea.
Conclusión: ¿una nueva arquitectura para la paz?
Lo ocurrido en la ONU no fue solo una jornada de discursos. Fue un pulso entre dos visiones del mundo: una que defiende el statu quo y otra que exige una transformación radical del orden internacional. Mientras Trump reafirma el poder sin límites, Petro convoca a una insurrección ética desde el Sur Global.
La propuesta de un ejército internacional para Gaza, aunque polémica, ha abierto un debate urgente sobre el papel de la ONU, la responsabilidad de las potencias y el derecho de los pueblos a vivir sin miedo. Palestina, símbolo de resistencia y sufrimiento, se convierte en el epicentro de una disputa que trasciende fronteras. Colombia, desde su voz presidencial, ha dejado claro que no será testigo mudo. Y aunque el camino esté lleno de obstáculos, la historia recordará quiénes se atrevieron a hablar cuando el silencio era cómplice.